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Ruinas de Sierra Aznar
Al sureste de la localidad de Arcos de la Frontera se encuentra una de las
ciudades romanas de mayor envergadura y monumentalidad de la serranía gaditana. Se localiza en
Sierra de Aznar, y más concretamente en el
Cerro del Moro. Forma un enclave natural desde el que se divisa gran parte del
Valle del Majaceite que junto al
Guadalete se han utilizado desde la antigüedad como vías de comunicación entre la costa y
el interior de la provincia. En días claros se llega a divisar la Bahía de Cádiz.
Además de su ubicación, el yacimiento
Sierra de Aznar escondía un gran tesoro en sus entrañas: el agua. La abundancia de
manantiales naturales en la zona fue posiblemente uno de los elementos que más atrajo a las
diferentes culturas que aquí se instalaron. El agua, desde la antigüedad, se consideraba como un
bien primario relativamente escaso y vital para el funcionamiento de cualquier comunidad. Motivos
por lo que no se desaprovechaba ningún tipo de medios tecnológicos que sirvieran el abastecimiento
de las
Urbs y el territorio que la articulaba. Estos hechos revelan la importancia de los
sistemas acuíferos que poseían las ciudades romanas, así como su legislación específica.
Los primeros restos de la ocupación humana
localizados en las inmediaciones de la localidad corresponden a la Edad del Bronce Final, momento
en el que aparecen restos que indican un posible asentamiento en su punto más alto (404 metros de
altura) y desde el que se podía controlar este paso natural; no obstante, los hallazgos encontrados
de ésta época son escasos.
Debemos rastreas el mundo hispano-romano para
percibir la identidad de esta grandiosa ciudad, de la que aún se ignora su nombre, datada con una
cronología que iría desde los siglos II a.C. hasta el siglo iV d.C. Posteriormente, se constata la
ocupación de este yacimiento en los siglos XII y XIII por población almohade.
Entre los restos emergentes destaca un complejo
sistema hidráulico, con la denominación latina de
"Castellum Aquae", edificios cuya finalidad era la captación
(caput
aquae), limpieza
(piscinae limariae) y transporte del agua, rodeados todos ellos por murallas y del que se
conocen hasta el momento tres estructuras.
En la parte más elevada del yacimiento se localiza un
gran depósito que recogía y almacenaba el agua que emanaba de un manantial cercano que caía en
forma de cascada. Conocido por los lugareños como el
«Baño de la Reina», fue construido al excavarse en la roca natural y poseía una capacidad
para albergar unos d millones de litros de agua aproximadamente.
A media ladera, se localiza un conjunto formado por
nueve piletas abovedadas, cuya función era la limpieza mediante decantación del agua, por medio de
vasos comunicantes y sifónicos, proveniente de la pileta anterior.
En la parte inferior, junto a la muralla se encuentra
el último depósito donde se almacenaba y posteriormente se distribuía el agua, la limpia, a los
edificios de la ciudad para diversos menesteres, a través de canales que aún hoy día se
conservan.
Algunos historiadores barajan la hipótesis de que
este sistema hidráulico sirviera de abastecimiento a un ramal del acueducto que iría del
Tempul hasta la propia
Gades.
Sus Necrópolis, localizadas en la ladera norte del
yacimiento y llanos contiguos, conservan estructuras de diverso tipo, incluso algunas que pueden
ser Mausoleos.
En el llano contiguo a la ladera oeste se conservan
estructuras de sillares en forma de podium las cuales, debido a las dimensiones y características,
se han interpretado como posibles edificios públicos de grandes dimensiones, que reflejarían la
importancia y monumentalidad de la ciudad. Esta zona se encuentra sin excavar y no es visitable en
la actualidad.
Por último existe un recinto amurallado defensivo,
del que se conservan algunos lienzos y los restos de una de las posibles puertas de acceso, que
rodean gran parte de la ciudad.
Dirección: Bda. La Perdiz - Información: Oficina Municipal de Turismo.
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