Basílica de Santa María - Trascoro
Apreciable nada más entrar.
Arriba, gráciles yeserías rematadas por la imagen de San Miguel, patrono de Arcos. En él se da la
conjunción del barroco y el ojival resuelto de manera maestra. Enmarcada en un retablo, un cuadro
de la Inmaculada, obre de Felipe Muñoz -1730- y un curioso altar con incrustaciones de piedras de
colores de Gibalbín.
El cuadro de la Purísima, de
presenta tras un cristal, ricamente enjoyado por un collar, pulsera, anillo y fajín de perlas
superpuestas y postizas, comprado al Sevillano Pedro de Soria en 1657.
Las portadas de acceso al coro son
de mármol negro y jaspe rosa y las puertas de cedro, caoba, naranjo y granadillo.