Iglesia de San Francisco
Antes de la construcción de la
iglesia existió una ermita dedicada al culto de San Antonio de Padua; en el S. XVI, la Duquesa de
Arcos funda un convento de Franciscanos Observantes del título de San Antonio. Este convento fue
colegio de Propaganda Fide, seminario de misiones en España, Filipinas y Ultramar. Extinguido con
la desamortización de Mendizabal, quedó la iglesia conventual, cuyos cimientos se pusieron en 1510,
siendo el pórtico de finales del S. XVI. Al exterior destacamos una portada sencilla y fundacional
donde perduran recuerdos ojivales coetáneos al interior ya desaparecido.
En el interior la nave central
está dotada de crucero y se remata con una cúpula de media naranja. Las tres capillas anexas
conservan tres estilos diferentes (Gótico, Flamígero y Barroco) que revelan su cada vez más tardía
construcción.
Merece la pena destacarse el
Zócalo de azulejos planos y azules como buen exponente de la Escuela Sevillana del S. XVII; una
talla de la Purísima del S. XVIII, que se encuentra en el altar mayor, un delicado "Niño Jesús",
atribuido a la Roldana, un crucificado de Miguel Adán y el expresivo relieve de tres metros de alto
de la capilla de las Ánimas atribuible, al menos, al taller de Pedro Roldán.